Por Covadonga Cuervo Arango, presidenta de «Educación y Familias»
En estos días en los que estamos disfrutando de la histórica visita del Papa León XIV en Madrid nos ha dejado numerosos mensajes de una profunda calado antropológico y social. Uno de los más importantes para nuestra comunidad ha sido, sin duda alguna el lanzado en su esperado discurso en el Congreso de los Diputados, ante los representantes de la soberanía popular. En este entorno de toma de importantes decisiones, ante los representantes de todos los españoles, el Santo Padre ha querido recordar con firmeza dos realidades que, desde nuestra Federación, defendemos cada día: el valor insustituible de la familia y la libertad de educación.
El Santo Padre no ha venido a plantear debates políticos, sino a recordarnos verdades esenciales. Como no podía ser de otra manera, ha situado a la familia en el centro, definiéndola como la “realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad”.
La familia: la primera escuela de humanidad
En un mundo hiperconectado pero a menudo muy fragmentado, el Pontífice ha puesto en valor el hogar como ese espacio único donde se entrelazan las generaciones y se transmite la memoria viva que da continuidad a la sociedad. Sus palabras nos invitan a la reflexión: «La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer».
Como familias de alumnos en edad escolar, compartimos plenamente este diagnóstico. La estabilidad espiritual y social de nuestra nación depende directamente de que las familias sean sostenidas, protegidas y respetadas en su misión fundamental.
Colegios y familias: una alianza basada en la libertad
El Papa también ha dedicado un espacio decisivo a las instituciones educativas, recordándonos que son valiosas aliadas de los padres, de las familias, en la tarea de enseñar a las nuevas generaciones a buscar la verdad, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos.
Sin embargo, el Santo Padre ha querido marcar una línea roja que la legislación y los poderes públicos jamás deben cruzar. Ha recordado de manera nítida que esta colaboración mutua entre escuela y hogar debe cimentarse sobre un principio innegociable:
- El respeto absoluto al “derecho primario e inalienable” de los padres a elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos.
- Una elección que debe ser plenamente coherente con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas.
Mirando al futuro
Desde Educación y Familias, acogemos estas palabras del Papa León XIV como un impulso y una confirmación de nuestra misión. Nuestro compromiso es seguir trabajando juntos para que esa educación de calidad sea una oferta real, enraizada en los valores del Evangelio, y defendiendo siempre que la voz y la libertad de las familias madrileñas sean respetadas.
Agradecemos de corazón al Santo Padre el haber recordado en la sede parlamentaria que una sociedad fuerte y libre solo se construye cuidando a sus familias y garantizando su libertad de elección.